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Integrar la rehabilitación en la vida cotidiana: cómo funciona el servicio de atención temprana en la organización pública «Vidchui»

El equipo ayuda a las familias con niños desde el nacimiento hasta los cuatro años a utilizar el juego, las comidas, los paseos y el vestirse como oportunidades naturales para el desarrollo. El desarrollo del niño no se limita a las sesiones en un gabinete especialmente equipado. En la primera infancia se produce sobre todo en situaciones cotidianas que se repiten: durante el desayuno, el juego, el paseo, el baño, al vestirse y en la comunicación con los seres queridos. Precisamente…

Integrar la rehabilitación en la vida cotidiana: cómo funciona el servicio de atención temprana en la organización pública «Vidchui»

El equipo ayuda a las familias con niños desde el nacimiento hasta los cuatro años a utilizar el juego, las comidas, los paseos y el vestirse como oportunidades naturales para el desarrollo.

El desarrollo del niño no se limita a las sesiones en un gabinete especialmente equipado. En la primera infancia se produce sobre todo en situaciones cotidianas que se repiten: durante el desayuno, el juego, el paseo, el baño, al vestirse y en la comunicación con los seres queridos

En esto se basa precisamente la atención temprana. Los especialistas no separan el desarrollo de la vida de la familia. Ayudan a los padres a ver cómo apoyar al niño en las situaciones habituales que se repiten cada día.

Durante una visita a domicilio, el equipo puede unirse a un juego conocido para el niño. Junto con los padres, los especialistas eligen palabras, gestos y acciones comprensibles, hacen pausas para que el niño tenga tiempo de responder y buscan formas de apoyar la comunicación del niño en las situaciones habituales para la familia.

El objetivo de este trabajo no es llevar a cabo una «sesión correcta». Lo importante es encontrar una solución que la familia pueda utilizar por sí misma en su vida cotidiana.

A quién va dirigido este servicio

La atención temprana es un servicio para familias con niños desde el nacimiento hasta los cuatro años que presentan trastornos del desarrollo o riesgo de padecerlos.

Para solicitar el servicio no es necesario esperar a que se establezca un diagnóstico. El motivo puede ser la preocupación de los padres: el niño no reacciona a la voz o a los sonidos fuertes, no utiliza las formas de comunicación propias de su edad, ha perdido una habilidad ya adquirida o tiene dificultades con el movimiento, el juego, la alimentación, el sueño o la interacción.

Estas señales suelen llamarse «banderas rojas» del desarrollo. No son un diagnóstico y no dan pie a sacar conclusiones por cuenta propia sobre el estado del niño. Son una señal de que conviene evaluar su desarrollo con más detalle junto con especialistas.

Son los padres quienes con frecuencia notan las señales en primer lugar. Ven al niño en decenas de situaciones que no se aprecian en una exploración breve: cómo se despierta, cómo reacciona ante sus seres queridos, cómo pide lo que desea, juega, se calma o sube los escalones.

Por eso la atención temprana comienza con una conversación atenta sobre las observaciones, las preguntas y las necesidades de la familia.

De la pregunta de la familia a un objetivo concreto

En la primera etapa, el equipo averigua qué es exactamente lo que preocupa a los padres y en qué situaciones cotidianas surgen las dificultades. Los especialistas evalúan las necesidades y los puntos fuertes del niño, las condiciones en las que vive y se desarrolla, las posibilidades de la familia y los recursos de que ya dispone.

Al trabajo pueden incorporarse un psicólogo, un pedagogo especial, un especialista en comunicación y habla, un fisioterapeuta, un terapeuta ocupacional, un trabajador social, un médico y otros especialistas, según las necesidades del niño y la solicitud de la familia.

El objetivo se formula a partir de una situación concreta: el niño podrá comunicar de una forma accesible que quiere beber; participará al vestirse; usará la cuchara; mantendrá durante más tiempo un juego compartido con un adulto

Estos objetivos concretos se llaman funcionales y se convierten en la base del plan familiar. El equipo no sustituye a los padres ni decide todo por ellos. Ayuda a determinar el siguiente paso alcanzable e integrarlo en el ritmo habitual de la familia.

¿Cómo se producen los cambios principales?

El encuentro con la familia suele celebrarse una vez por semana. No empieza con la comprobación de los deberes, sino con una conversación sobre lo que se pudo probar tras la visita anterior, dónde surgieron dificultades y qué es importante tratar hoy.

Puede ser el desayuno, un paseo, recoger los juguetes, subir las escaleras, el baño o preparar la comida juntos.

El especialista observa la situación, hace preguntas, propone posibles estrategias y planifica junto con los padres lo que probarán hasta el próximo encuentro.

Por eso el resultado no depende de un único ejercicio «mágico». El niño recibe muchas oportunidades naturales de repetir una acción nueva: pedir algo, responder, elegir, esperar su turno, mantener el equilibrio, ayudar a un adulto o terminar por sí mismo una parte de una tarea habitual.

El trabajo principal se desarrolla entre las visitas. Durante la semana, los padres aplican en situaciones cotidianas los pasos acordados con los especialistas. En el siguiente encuentro, el equipo evalúa junto con la familia qué ha funcionado, qué conviene cambiar y cuál será el siguiente paso.

El hogar no es el único lugar posible

Una visita domiciliaria significa, ante todo, trabajar en el entorno natural del niño.

Puede ser un piso, un parque infantil, una guardería u otro lugar donde surja una dificultad concreta y donde el niño realmente necesite la nueva habilidad.

En el parque infantil, el equipo puede ayudar al niño a incorporarse al juego compartido. En la guardería, buscar la manera de hacer más comprensibles las transiciones entre actividades. En casa, trabajar las dificultades a la hora de comer, vestirse, bañarse o comunicarse.

Este enfoque permite trabajar no con una tarea hipotética, sino con una situación concreta. Las soluciones se ponen a prueba de inmediato allí donde las usará la familia.

¿Qué cambia para el niño y la familia?

Los cambios en la atención temprana pueden parecer pequeños.

El niño inicia o mantiene con más frecuencia la interacción con su interlocutor. Empieza a mostrar lo que quiere. Se viste con más calma. Sostiene la cuchara por sí mismo. Participa durante más tiempo en el juego compartido. Usa un nuevo gesto, sonido o palabra.

Sin embargo, detrás de cada uno de estos cambios hay un paso importante hacia una mayor participación, comunicación y autonomía del niño.

Junto con el niño, también cambia la familia. Los padres ganan seguridad para apoyar por sí mismos el desarrollo de su hijo y saben a quién acudir si surge una nueva necesidad. Ya entienden qué, cuándo y cómo pueden hacer, y poco a poco dependen menos del acompañamiento constante de los especialistas.

Esto no significa el mismo ritmo ni un resultado garantizado para todos. El desarrollo de cada niño tiene su propia dinámica. El valor del servicio radica en que la familia no se queda sola con sus preguntas, recibe un plan claro y aprende a aplicarlo cada día.

Cómo ponerse en contacto

Si el desarrollo del niño genera preocupación, conviene acudir a un centro de salud del lugar de residencia o a un centro de recursos inclusivo para una evaluación del desarrollo.

También puede escribir al equipo de atención temprana de la organización pública «Vidchui» a la dirección de correo electrónico vidchui@ukr.net.

En el correo conviene indicar:

  • el nombre y la edad del niño;
  • la ciudad de residencia;
  • qué es exactamente lo que genera preocupación;
  • un número de teléfono u otra forma de contacto cómoda.

El primer paso no tiene por qué ser un diagnóstico ya hecho. A veces es simplemente la pregunta de unos padres: «¿Está todo bien con el desarrollo de mi hijo?»

Cuanto antes reciba la familia una respuesta profesional, más tiempo tendrá para apoyar al niño en un período en que su desarrollo es especialmente sensible a la ayuda.

Esta publicación ha sido elaborada por la organización pública «Vidchui» en el marco del proyecto de provisión de asistencia financiera en forma de pequeñas subvenciones para servicios sociales, que se ejecuta con el apoyo del Gobierno del Reino Unido en el marco del proyecto SPIRIT, en colaboración con el Ministerio de Política Social, Familia y Unidad de Ucrania, el Fondo de Protección Social de las Personas con Discapacidad y UNICEF Ucrania, y con la administración de ISAR Ednannia. El contenido de esta publicación es responsabilidad exclusiva de la organización pública «Vidchui» y no refleja necesariamente la posición del Gobierno del Reino Unido, del Gobierno de Ucrania, de UNICEF, de ISAR Ednannia ni del Fondo de Protección Social de las Personas con Discapacidad.